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9 de junio de 2011

Lectura digital

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Tras varias pataletas, una entrada pseudo-tecnológica. ¡Olé!

No tengo absolutamente nada contra los lectores digitales, o lectores de eBooks, o eBook Readers, o eReaders, como quieran llamarles.

Fui uno de los primeros en comprar un lector de e-ink allá en el 2006 y aunque ya he cambiado, muy recientemente, aquel vetusto Sony Reader 500 por un Papyre 6.2, sigo leyendo en papel. Es difícil para mí entrar a una librería y no salir con un libro bajo el brazo, pero uso mi lector electrónico prácticamente todos los días de la semana. Es raro, muy raro, que no lo utilice por más de 24 horas pues como tengo la costumbre de leer varios libros a la vez… pues ello me da la oportunidad de echarle un ojo al libro en papel en turno (ahora estoy leyendo Ethan Frome) y al libro electrónico, donde leo, además de la novela que toca (Tiempo para amar, de Heinlein), las actualizaciones de algunos blogs que no quiero perderme por nada en el mundo. Así las cosas, y con cinco años de experiencia cotidiana en el uso de ambos sistemas de lectura, les digo que NO HAY DIFERENCIA, y que aunque un libro es más práctico porque no hay que cargarlo ni nada de eso, el lector electrónico es comodísimo, tanto como el papel mismo, con la ventaja de que en unos cuantos gramos se pueden tener miles de libros para leer, consultar o presumir.

Lo único que no me gusta de la literatura digital es el asunto de los formatos y de los derechos digitales (DRM) que son más restrictivos que en el caso de los libros de papel. A pesar del predominio del formato epub, aún no es aceptado por todos los dispositivos, y aquellos libros que compramos para un aparato no pueden ser leídos en otro si tienen DRM. Eso es un asco.

Y otra queja: ¿Por qué los precios de los libros electrónicos son tan altos? Si apenas cuesta algo transmitirlos a través de la red, las ganancias son enormes para las editoriales, pero el lector es el perjudicado.

Y una más: La carencia de buenos libros electrónico en español. Bien se ve lo atrasados que estamos cuando es tan difícil hallar los títulos más recientes en nuestro idioma.

Pero de todas formas agradezco la existencia de estos aparatejos, que como me leo entre 50 y 100 libros al año, me ahorran mucho espacio y, bien cargado, un aparato de estos me dura dos o tres semanas sin tener que preocuparme de conectarlo al tomacorriente.

29 de julio de 2010

¡Qué desmadre con el iPad!

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Primero: No tengo un iPad pero ya que se anunció con bombo y platillo que el viernes 23 de julio saldría a la venta el dichoso aparatejo, pues ahí voy a un centro comercial del sur de la Ciudad de México donde había un Sanborns y bueno, de los 2 iPads que tenían en exhibición, uno de ellos no servía, al parecer porque la pantalla se había vuelto loca: Aparecía el teclado, apretabas una letra y salían 10 más al estilo de: “jhdsruibpivbigsgpuw”. Pasar las hojas de los libros era un triunfo pero bueno, seguramente el aparatejo no está hecho para uso rudo y tantos fisgones (como yo) le dieron en la madre en menos de 24 horas.

Al preguntarle a una de las vendedoras sobre los planes de datos, se me quedó viendo con cara de pendeja y no supo ni de qué le estaba hablando. Le dije que era el servicio 3G y siguió con la boca abierta. Me fui con otro vendedor antes de que se le empezara a escurrir la saliva.

El segundo empleado me dijo que ni madres, que ellos vendían el aparato pero que cada quién tenía que buscar su plan de datos o usarlo con el WiFi (¡sí, cómo no!).

Bueeeno, ahí voy a Telcel, donde el empleado me dijo que no tenía ni puta idea de los costos de los planes, que todavía no les habían llegado. ¿Queee…? Si hasta los habían publicado en internet. A pesar de ello, me quedé con la boca callada y me fui con la competencia.

Movistar estaba aún peor. Cuando pregunté, me mandaron con un tipo que ni siquiera sabía de qué estaba hablando. Al pedirle que me explicara los planes para el IPAD, se soltó con un choro mareador sobre el IPAQ (un producto de HP). Repetí, una y otra vez, que lo que me interesaba era el IPAD y de vuelta la mula al trigo: Que el IPAQ esto, que el IPAQ lo otro. En fin, que después de batallar un rato entendió de qué le estaba hablando y me dijo que no, que no sabía sobre los planes, pero que si quería me podía vender una tarjeta SIM y yo contrataba un plan de internet mediante prepago. Al decirle que el iPad usaba tarjetas micro-SIM, se me quedó viendo con cara de “What?” y ahí fue cuando me di por vencido.

Estoy de acuerdo en que se trataba justo del día del lanzamiento, pero este había sido anunciado con meses de anticipación, y ninguna de las compañías telefónicas tenía la menor idea del asunto.

¿¡Qué nos pasa!?

22 de julio de 2010

Apple regalará carcasas para el iPhone 4

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Como ha sido ampliamente difundido en todos los medios de comunicación, Apple ha sacado el peor teléfono de su historia, si nos atenemos a la definición de teléfono y que es: Un aparato para enviar y recibir llamadas. Parece que todo lo demás (aquello que no forma parte esencial del “teléfono”) funciona bien, pero lo más importante, que es la recepción de la señal, ha dado numerosos problemas a una buena cantidad de usuarios.
¿Y cómo se ha defendido Apple? Pues con la peor de las estrategias, cometiendo el error de decir que sus teléfonos no son los únicos que pierden recepción cuando se les sujeta de determinada forma.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Y a esa estrategia se ha atenido Apple, mencionando que otras marcas también tienen problemas de recepción. Se trata, evidentemente, de un problema de diseño, y queda muy claro que Apple prefiere lo bonito a lo funcional. Para solventar el problema, y para callar un poco las quejas y la mala prensa que ha recibido últimamente, ha decidido regalar carcasas que mejorarán la recepción cuando lo que deberían hacer es retirar las unidades defectuosas del mercado y sustituirlas por unas que sí sean capaces de hacer llamadas y de recibirlas.
Curioso que Steve Jobs haya optado por una táctica tan baja, tan ruin y de nivel tan bajo. Si alguien viene y me dice que mi casa está desordenada, lo peor (y lo más cobarde) que podría yo hacer es invitarlos a que vieran el interior de otros departamentos y decirles: ¡Miren, ellos tampoco limpian adecuadamente! Es una de las cosas más tontas que he presenciado y honestamente no pensé que San Steve recurriese a una estrategia tan ruin en su afán de vender unos cuantos teléfonos más. Pero recordemos que el hombre es un vendedor, no un apóstol ni un genio. Y en la guerra, dicen, todo se vale.
Qué pena.

31 de enero de 2010

El iPad… o cómo engañar a millones con un espejismo

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No soy experto en tecnología pero, como muchos, he estado siguiendo las noticias sobre el nuevo gadget de Apple y al final estos güeyes salen con una mamada que es como un iPhonsote, con la salvedad de que no se pueden hacer llamadas telefónicas. Es como una netbook, pero no no se le puede conectar nada ya que carece de puertos USB. Es como un lector de eBooks, pero la batería le dura sólo 10 horas, cuando a otros les dura 3 semanas. Se puede conectar a internet, pero no acepta flash, por lo que si quieres ver videos pues te la pelas. Si quieres conexión 3G debes pagar más. Tampoco le puedes meter información con una tarjeta de memoria porque no tiene puertos para ello, ni salida para video.

Vaya, que la madre esta no sirve para nada.

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